Leonardo Di Caprio finalmente ganó un Oscar

Leonardo Di Caprio ganó el Oscar a mejor actor por su rol protagónico en la película "Revenant: El renacido", del director Alejandro González Iñárritu, en la 88º entrega de los galardones que se realizó anoche en el teatro Dolby de Los Ángeles y que organizó la Academia de Artes y Ciencias de Hollywood.

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Fue la quinta nominación de Di Caprio, que finalmente se alzó con la estatuilla tras la polémica generada en el 2014 al perder el premio luego de su notable papel en "El Lobo de Wall Street", de Martín Scorsese.
Hijo de una secretaria alemana que observando una obra de Leonardo Da Vinci en un museo sintió la patada en su vientre que justifica su nombre, y de un artista de historietas underground, nació el 11 de noviembre de 1974 en Hollywood, California.
Sus padres se divorciaron cuando él tenía un año y, de muy joven fue protagonista de spots publicitarios, uno muy recordado para los autos en miniatura Matchbox, y luego se lo vio como secundario en serie de televisión.
Comenzó su carrera en el cine en 1991 en "Critters 3", a la que siguieron "Mi vida como hijo", junto a Robert DeNiro y en 1993 fue muy aplaudido por su papel en "¿A quién ama Gilbert Grape?", "Reencuentro" y "Romeo+Julieta".
Sin embargo, su gran papel fue en "Titanic", de 1997, ese gran megaéxito de James Cameron, a la que siguieron "Atrápame si puedes", dirigido por Steven Spielberg, "Pandillas de Nueva York", la primera con Martin Scorsese, "El aviador", "Los infiltrados" de nuevo con Scorsese, "Solo un sueño", de Sam Mendes; "Django desencadenado", con Quentin Tarantino, y como no hay dos sin tres, en la muy taquillera "La isla siniestra", nuevamente con Scorsese.
En 2013 llegó con "El lobo de Wall Street", otra vez con Scorsese y probablemente la mejor interpretación de su carrera que, sin embargo, la Academia de Hollywood le negó el Oscar.
Lleva ganados tres Globos de Oro, incluso uno por este filme, que también se llevó el de la Asociación de Directores y el de la crítica de su país, pero el Oscar era una deuda pendiente de Hollywood que ahora llegó.
Por su parte,"En primera plana" ganó el premio Oscar a mejor película por retratar el trabajo del equipo de investigación del diario Boston Globe para poner al descubierto los casos de pedofilia cometidos por la iglesia católica en estados unidos. El filme está dirigido por Tom McCarthy, quien además escribió el guión junto Josh Singer, y protagonizado por Mark Ruffalo, Michael Keaton, Racheol McAdams y Liev Schreiber, entre otros.
En tanto, el realizador húngaro Laszlo Nemes, de 39 años, se alzó con el Oscar al mejor filme extranjero por su película "El hijo de Saúl", un incómodo, persistente y corrosivo largometraje que propone una nueva lectura del campo de concentración nazi. Opera prima de un realizador que anteriormente había trabajado como asistente de dirección del gran maestro Bella Tarr, Nemes eligió una nerviosa cámara en mano, planos cortos, constantes desplazamientos, una incidencia de la luz a veces hiriente, el fuera de campo como un animal con respiración propia y un formato cuadrado de proyección para una de las películas más corrosivas sobre la cámara de gas y los asesinatos nazi a escala.